Los nietos te extrañan

Los nietos te extrañan 

Los nietos te extrañan
En vida, hermano, en vida.
Ana María Rabatté y Cervi
Mi querido viejo: recibo un mensaje, tan interesante como todos, pero muy singular, porque no lo escribe un viejo ni un padre, sino un nieto; con un mensaje conmovedor, este amigo adolescente, Pablo Altamirano, me cuenta que hace un año perdió a su abuelo, y que recién perdió a su bisabuelo de 102 años, y que la pérdida de ese ser querido que le daba consejos aún 15 días antes de morir, lo tiene muy triste.
Bien sabemos, querido viejo, que las relaciones familiares ya no son como antes, y esto es en parte debido a la velocidad con la que vivimos la vida; “no tenemos tiempo” para platicar con nuestros familiares o nuestros amigos, “no tenemos tiempo” para escuchar sus alegrías o sus tristezas, “no tenemos tiempo” de dar o recibir un consejo, y así se pasa la vida y ¡no tenemos tiempo de vivirla!
Creo que todos necesitamos hacer una revisión de nuestras prioridades, porque para vivir la vida lo que se necesita es vivirla hoy, y hacer hoy y no mañana lo que hemos querido hacer siempre; si dejamos para mañana esa palabra de cariño que expresa lo que sentimos por un ser querido, tal vez no haya tiempo mañana por una o mil razones, por eso el sencillo (y un poco ripioso) poema de la tampiqueña Ana María Rabatté encierra una gran verdad; en alguno de sus versos dice: “Si quieres hacer feliz/ a una persona que quieres mucho.../ díselo hoy; sé muy bueno... ¡En vida, hermano, en vida!
No esperes a que se muera/ la gente para quererla/ y hacerle sentir tu afecto...
¡En vida, hermano, en vida!
Nunca visites panteones/ ni llenes tumbas de flores./Llena de amor corazones...
¡En vida, hermano, en vida!”
La distancia emocional que hay entre abuelos y nietos debe desaparecer, a veces los nietos piensan que los abuelos están “muy viejos” y no sirven para nada y por eso ignoran o desprecian sus consejos; a su vez, los abuelos piensan que los nietos están muy ocupados en sus asuntos y no hay tiempo de conversar; y así, ambos encerrados en sus pensamientos, pierden la oportunidad de decirse cuánto se aman.
Felicitaciones, querido viejo, si puedes conversar con tus nietos (o bisnietos), disfrutar su presencia, escuchar sus palabras, sus ilusiones, sus fantasías, y compartir con ellos tus experiencias, tu sabiduría, tus consejos.
Felicitaciones, querido joven, si tienes a un abuelo o una abuelita con quien puedes platicar, los abuelos son un tesoro de sabiduría, háblales, pregunta, escúchalos, eso te ayudará a ser tan grande y humano como ellos.
        *Médico y escritor
        raalvare2009@hotmail.com
            www.bienydebuenas.com.mx 

http://www.excelsior.com.mx/opinion/rafael-alvarez-cordero/2013/08/17/914081