Correr en ayunas o no, esa es la cuestión


Correr en ayunas o no, esa es la cuestión Correr en ayunas, ¿es realmente saludable? Están quienes dicen que hacerlo ayuda a bajar los kilos de más con más celeridad y que también es bueno para marcar bien las abdominales. Los más cautelosos prefieren tomarse el tiempo de comer algo antes de la carrera para evitar algún posible déficit energético en medio de un ejercicio de alta intensidad. Las aguas se dividen entre estas dos posturas y es momento de poner blanco sobre negro y entender qué beneficios (si los tienen) trae cada una. Correr en ayunas: al utilizarse las reservas del cuerpo pues no se ha ingerido nada, es cierto que se consumen más calorías y, por ende, con un esfuerzo menor se logra bajar más de peso. Es importante no ir en ayunas a entrenamientos de series, progresiones, cambios de ritmo o incluso cuestas pues se exige demasiado al organismo. En cambio, sí se puede ir para carrera continua sin riesgo pues es un ejercicio de baja intensidad. El lado negativo es que, al tener pocas reservas de hidratos de carbono, se sacrifica masa muscular, con la consabida reducción de fibras musculares. El lado positivo, además de la pérdida de peso, es que el cuerpo se va acostumbrando a consumir de sus reservas. Por eso, muchos corredores de resistencia salen cada tanto en ayunas a hacer fondos y hacen un descanso para desayunar, de manera que el metabolismo se vaya a nutrirse sobre la marcha. Correr habiendo comido y bebido: siempre lo decimos pero vale recordarlo, en caso de que vayas a desarrollar una práctica de alta intensidad, siempre es aconsejable ingerir por lo menos media hora antes fruta, cereales o algún otro alimento que aporte glucógeno. Por otro lado, no es recomendable salir a correr con la panza muy llena. En estos casos, hacer desgaste físico puede llevar un corte de la digestión y a malestares diversos. Ahora que sabés los pro y contras, ¿de qué lado estás?

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