Callos y juanetes: prevención y tratamiento

Las zapatillas mal ajustadas y una mala pisada pueden contribuir a generar callosidades y puntos dolorosos en los pies, que impacten de manera negativa en la carrera y afecten el rendimiento.

Muchos corredores conviven con callos y durezas en los pies que, si no se trata o se utiliza el calzado adecuado, puede generar muchas molestias y dolores que impacte de manera negativa en el rendimiento final de la carrera y reduzca la velocidad, la resistencia y otras habilidades clave del corredor. Algunos consejos para detectar estas malformaciones, y tratarlas para reducir al mínimo las molestias que generan. 

Los callos son áreas de piel endurecida que se forman sobre las áreas óseas, por lo general causados por roce y la presión de las zapatillas. En general, se presenta como una bolita que crece en los laterales o la planta de los pies.

Cuando la piel está expuesta a mucha presión o fricción, la proteína queratina en la capa externa de la piel o epidermis se espesa para protegerlo. Cuando este pequeño tapón de queratina se endurece presiona la piel causando dolor e hinchazón.
El primer paso para una buena recuperación es consultar a un podólogo que retire el callo y haga una primera curación; intentar hacerlo de manera casera es peligroso porque puede generar lastimaduras, ya que los profesionales cuentan con herramientas especiales que la mayoría de nosotros no tiene en casa. El profesional, además, recomendará qué procedimientos seguir para prevenir una nueva aparición.
Para evitar que crezcan, se puede utilizar usar una piedra pómez una vez por semana: después del baño, con la piel húmeda para no irritarla, se frota la zona afectada.
Usar calzado con suficiente espacio para los dedos del pie, un talón bajo y una parte superior suave también es importante.
Los juanetes son hinchazones que se forman en los laterales del dedo gordo del pie, cuando el corredor tiende a volverlo hacia adentro en cada pisada. Esta retracción hace que el primer metatarsiano empuje hacia afuera, contribuyendo a  la formación de un segundo metatarsiano, y se forme un bulto óseo en la parte lateral del dedo del pie.
Una causa común de los juanetes es el zapato mal ajustado, pero también pueden deberse a malformaciones genéticas o causadas por la artritis.
Utilizar almohadillas para los juanetes es la mejor manera de reducir el rozamiento, el dolor y la formación de ampollas o callos en la zona. Estos elementos, hechos e silicona y otros materiales flexibles, se consiguen en las farmacias.
El hielo puede ayudar a reducir la hinchazón, y las plantillas ortopédicas también pueden contribuir no sólo a aliviar el dolor, sino también a corregir la pisada para evitar que la malformación crezca, en caso de que se deba a un mal movimiento del dedo gordo del pie. Las férulas para juanetes también ayudan a mejorar la alineación. Se recomienda utilizar  taco bajo y zapatos anchos y cómodos. Si el juanete es muy doloroso, lo más recomendable es recurrir a un médico podólogo que lo retire.