Comenzar a correr, un trabajo progresivo

En la vida todo se aprende, y a la hora de empezar con la rutina de correr, es importante permitirle al organismo habituarse al gasto energético extra y no hacerlo a diario. Tiempo al tiempo, tiempo al cuerpo.
El entusiasmo por encontrar una actividad nueva y gratificante hace que muchos corredores novatos cometan el error de salir a correr a diario o durante períodos de tiempo demasiado prolongados, a la espera de conseguir resultados más rápidamente. Si bien practicar ejercicio resulta beneficioso para la salud, lo cierto es que el cuerpo necesita un tiempo de adaptación y descanso ante el esfuerzo que la actividad física extra le importa. Para comenzar a habituar al cuerpo a la actividad, los expertos recomiendan correr un día y descansar dos, para no imponer una carga demasiado grande sobre los músculos y articulaciones. La elongación también es muy importante para prevenir lesiones posteriores y un agotamiento mayor y más difícil de recuperar. Otra opción es alternar el entrenamiento de running con disciplinas más suaves para las articulaciones, como ciclismo, natación, patín, baile, etc. En cualquier caso, lo importante es aprender a escuchar las necesidades del cuerpo y respetar su tiempo de recuperación, para poder disfrutar de su máximo rendimiento y recordar, además, que el entrenamiento es progresivo y que al cuerpo le lleva tiempo procesar los cambios. Paciencia, ¡y a disfrutar!