Caminatas: amigate con el ritmo lento

Muchos corredores que están empezando se desalientan porque deben disminuir el ritmo las primeras veces que salen a practicar deporte. Sin embargo, caminar es una muy buena manera de comenzar con los entrenamientos, e incluso sin correr, ayuda a mantener el estado físico.

Muchos novatos o corredores demasiado exigentes olvidan que el primer paso para comenzar a correr es saber caminar y aprovechar esta actividad al máximo, para luego poder llegar lejos. Algunos lo sienten como un modo de hacer trampa en el entrenamiento e incluso como una falla, pero lo cierto es que es la forma ideal de calentar y empezar un entrenamiento.
  
Es la mejor manera de preparar al cuerpo para una actividad más intensa, mejorar la tonicidad de músculos, huesos y fibra nerviosa con la seguridad de que no se producirán lesiones, y lo único que se necesita para practicarlo es un buen calzado.
  
Algunas razones para amigarse con las caminatas
- Construyen las capacidades con las que luego se llevarán a cabo las carreras
Caminar pone a las piernas y los brazos en movimiento, el mismo con el que se desarrolla el running, aunque con menor intensidad y un menos impacto en músculos, huesos y articulaciones. Además, otorga la opción de explorar de manera segura el entorno en el que luego se desarrollará el entrenamiento más fuerte, y poner a prueba la resistencia aunque sea a un ritmo pausado.
- Nos mantienen en forma y sin lesiones
El impacto que las zancadas de una carrera producen en el cuerpo no es el mismo que el que se genera a partir de una caminata ligera, por lo cual el movimiento tiene un menor riesgo de lesiones.
- Es una buena manera de conocer el cuerpo, sus características durante el ejercicio, y entrenar la mejor postura para realizar ejercicio.
Muchas veces, cuando corremos estamos concentrados en otros factores distintos de la manera en la que colocamos el cuerpo, cuando este es un factor que afecta el rendimiento en la carrera y el impacto final que el ejercicio tiene sobre distintas zonas como la espalda, las piernas y las caderas. La postura al correr es importante para evitar desviaciones y dolores posteriores al ejercicio.
  
Si bien en épocas de entrenamiento fuerte las caminatas ocupan menos tiempo en el programa, es importante no dejarlas afuera de la rutina. Para aquellos que están comenzando, no hay que desalentarse frente a la posibilidad de realizar caminatas largas en lugar de carreras de velocidad - si se sostiene en el tiempo, el aumento en ritmo, distancia y velocidad llegan solas y de manera natural.