Fatiga muscular en corredores: cómo prevenirla

La fatiga muscular es la incapacidad de mover un músculo de manera apropiada por un cierto período de tiempo y, para los corredores, es un obstáculo importante al momento de seguir con un entrenamiento.

Si bien las causas de la fatiga muscular son variadas, normalmente ocurre cuando los suministros de nutrientes en los músculos resultan deficientes, a raíz de una alimentación pobre o deshidratación durante la carrera.
Lo que sucede es que los músculos pierden energía con la actividad, y el organismo no dispone de la capacidad para reabastecer las reservas a tiempo. Llega un punto en el que el tejido deja de responder y, aunque en general los efectos son temporales, resultan incómodos, dolorosos y en muchas ocasiones llevan a la interrupción del entrenamiento.
Para prevenirla, se deben tomar medidas que contribuyan a mejorar el metabolismo a través cambios simples en la alimentación.
Consumir diariamente alimentos ricos en carbohidratos simples y complejos, como cereales, legumbres, frutas y verduras, es una manera de proveer al cuerpo de la fuente primaria de energía que utiliza durante el ejercicio. Las proteínas presentes en la carne, los lácteos y otros alimentos de origen animal son importantes para regenerar los tejidos musculares y contribuir a la recuperación, así como el consumo de electrolitos clave para la contracción muscular, como el potasio y el sodio.
Evitar el alcohol, las frituras y los azúcares simples, que hacen más lento nuestro metabolismo y retrasan la absorción de nutrientes a nivel intestinal.
La hidratación es fundamental para la recuperación del músculo, por lo que no debe faltar agua o bebidas isotónicas deportivas al momento de entrenar.
El descanso nocturno es otro de los secretos clave que, al margen de la alimentación, contribuye a prevenir la fatiga.