Ir al baño durante el entrenamiento

Las ganas de ir al baño muchas veces interrumpen el entrenamiento y, si bien lo más saludable es obedecer al llamado de la naturaleza para poder continuar el ejercicio sin molestias, hay formas de disminuir las posibilidades de evacuación.

Cuando los corredores se proponen realizar entrenamientos largos para desarrollar sus capacidades de resistencia física y mental, muchas veces se interpone en el camino la necesidad de evacuar debido a que, para prevenir deshidratación y desnutrición durante el ejercicio, es necesario consumir ciertos líquidos y alimentos que nuestro cuerpo, naturalmente, procesa.
Es normal que, aunque los llamados de la naturaleza sean infrecuentes, la sensación sea mjuy fuerte y difícil de retener, y esto se debe a que, en las carreras largas que requieren un gran esfuerzo, el organismo prioriza el flujo sanguíneo a los músculos que están trabajando en lugar de los sistemas digestivo y excretor y, por este mismo motivo, la retención es difícil, porque los músculos encargados de evitar los accidentes también disponen de un flujo sanguíneo limitado.

La mejor manera de evitar las ganas y las sensaciones, que a veces pueden resultar hasta dolorosas y desesperantes, es identificar las causas que las provocan y prevenirlas.  

1. Tomar nota de los momentos específicos de la carrera en que aparecen las ganas de ir al baño.
2. Prestar atención a cuáles son los líquidos y alimentos que se consumen antes de la carrera. La cena o el desayuno previos al entrenamiento pueden generar malestar, por lo cual es una buena idea dejar pasar cierto tiempo para que el organismo haga una digestión ligera antes de empezar a correr.
3. Probar consumir pequeñas porciones e identificar si el cuerpo las tolera mejor. De este modo, las ganas no son tan fuertes y se le da más tiempo al cuerpo para digerir.