Consejos para cuidar el cuerpo de la polución aérea

No sólo la técnica de respiración influye en el rendimiento y la resistencia, sino también la calidad del aire que tomamos en cada inspiración.

Correr en zonas donde hay polución aérea, puede disminuir los efectos positivos que el ejercicio tiene sobre el cerebro y el cuerpo, ya que al tomar más aire durante la actividad física, nos exponemos a una mayor proporción de toxinas. Algunos consejos para reducir el daño en todo el organismo.
En grandes centros urbanos, los gases liberados por vehículos, fábricas y artefactos eléctricos, pueden irritar los ojos, provocar dolores de cabeza y cerrar la garganta, haciendo que la respiración sea más trabajosa y menos efectiva.
Lo mejor en estos casos, es reservar las carreras al aire libre para las mañanas, y realizarlas en parques, cerca de espejos de agua, y realizar el resto del entrenamiento en un espacio cerrado como un gimnasio o un club techado.
En barrios cerrados y suburbios, si bien no hay ninguna barrera mágica que logre purificar el aire contaminado que se concentra en la ciudad, suele existir un menor flujo de tráfico y pocos edificios, lo que hace que ciertos gases tóxicos se disipan más fácilmente. Aún así, para reducir aún más la exposición, también es recomendable evitar las calles transitadas, y acercarse a los pulmones verdes.

En la actualidad, los gimnasios suelen disponer de filtros de aire modernos que ventilan los ambientes pero que, tanto por los limpiadores que se utilizan en su mantenimiento como el aire frío que liberan, pueden generar irritación y re secamiento en las vías respiratorias. Es recomendable, en estos casos, elegir máquinas de ejercicio que estén lejos de los aparatos eléctricos, o preferir espacios en los que en lugar de aire acondicionado, haya ventiladores de pie. Hay que asegurarse, también, que los ambientes estén limpios, amplios y abiertos.