Las lesiones nos hablan

De las lesiones, como de todo en la vida, podemos aprender algo.




  
Aprender de la lesión.

A ningún deportista le gusta estar lesionado, sea porque nos frustra en algún objetivo que teníamos o porque extrañamos el simple hecho del entrenar cada día.

Sin embargo, si me lesioné es por algo y para algo.



¿Por qué me lesioné?
La mayoría de las veces es porque algo de lo que hacía estaba equivocado. Esto puede ser la forma de entrenar, la alimentación, las zapatillas que utilizo, etc. Cada uno tendrá que hacer su propio análisis, porque tampoco creo que haya  recetas válidas para todo el mundo.

¿Para que me lesioné?
Para aprender de lo que me estaba equivocando y corregirlo.

No sirve si creo que la lesión nada tiene que ver conmigo… que fue por “mala suerte” y que sólo se trata de esperar a que se cure para volver a hacer todo exactamente igual a lo que hacía antes.

El cuerpo nos habla siempre. Posiblemente nos venía diciendo algo desde antes, pero  porque no lo supimos comprender adecuadamente recurre a un dolor más fuerte para ver si de este modo lo escuchamos mejor. Si aprendemos su idioma y sabemos como escucharlo a tiempo… cumpliremos satisfactoriamente nuestros objetivos.


¿Como escuchar al cuerpo?

Con frecuencia, se cree que si escucho cada dolor no llegaré nunca a correr como quiero. Sin embargo no es tan así.
Es cierto que hay “dolorcitos” que son temporarios, que no pasan a mayores y así como vienen se van. Pero hay que aprender a diferenciar este tipo de “dolorcitos” de los otros, de los que se que quedan y se agravan. ¿Cómo diferenciarlos? Practicando la consciencia corporal.

El vocabulario del cuerpo es reducido: su manera de comunicarse es a través del placer, el malestar y el dolor.
No subestimes lo que tu cuerpo tenga que decirte. Ya sabés en qué consiste entrenar el cuerpo, de igual forma podes entrenar a tu consciencia para que aprenda a darse cuenta como sentís el cuerpo en todo momento… como lo sentís ahora mientras que estás leyendo esto… cuando estás trabajando… y durante un entrenamiento o una carrera.

Cuanto más ejercites el enfocar la atención en tu cuerpo, más fácil te resultará hacerlo; reconocerás cada vez más sutilezas y más rápidamente harás lo adecuado para alcanzar tus metas sin necesidad de lastimarte.


Una técnica útil para desarrollar la consciencia corporal.

Empecemos por algo sencillo, supongamos que tenemos una contractura de cuádriceps que nos está limitando el entrenamiento.  

Comúnmente opinamos respecto de lo que le debe estar pasando al cuádriceps. Pero si además pudiésemos hacer que sea el mismo cuadriceps quién nos diga qué le pasa y qué necesita: Nos aportaría una valiosa información.



Para que tu cuerpo te hable y puedas escucharlo, te propongo una técnica que incluye la visualización.

Si nunca hiciste algo así, puede que te resulte algo “loco”, pero te aseguro que esto es  utilizado y con excelentes resultados, aún en enfermedades más graves y complejas.

Tomalo como un juego y, además, te ayudará a  activar tu imaginación.

Si fueras guiado profesionalmente de manera personal para hacer esta técnica, te sería más fácil hacerla y resultaría más amplio y profundo el resultado. Pero también lo podés hacerlo por las tuyas y tener una primera experiencia.

Empecemos.

  • Disponete a estar unos minutos tranquilo. Prevé que nadie te interrumpa.

  • Cerrá los ojos para conectarme más fácil con tu universo interior y concentrarte en el dolor o molestia.

  • Identificá con la mayor precisión posible la zona afectada. Enfocá lo más que puedas tu atención en la sensación/molestia/dolor durante unos segundos…

  • ¿Que zona abarca?

  • Si lo que sentís tomara la forma de un objeto… qué objeto sería? (por Ej. puedo imaginar que es una madera con nudos)

  • ¿De qué color te imaginás ese objeto? (siguiendo con el ejemplo anterior: podría ser marrón con tonos rojizos)

  • ¿De qué temperatura la sentís? ¿Tibia… fría…?

  • Ahora, vamos a dar otro paso de imaginación…suponé que por un ratito pasás a ser esa madera con nudos de color marrón rojizo y fría…

  • Siendo esa madera y hablando como si fueras ella (en primera persona) te pido completes las siguientes oraciones:
                                               Estoy así porque…

                                              Lo que necesito para estar bien es…

  • Si sentís que hay algo más que, siendo esta madera marrón rojiza y fría, quieras decir, decilo…

  • Dejá de ser esa madera… y toma consciencia de toda tu pierna y del resto de tu cuerpo. Volvé a ser vos y abrí nuevamente los ojos.

Listo.

 Aunque te propuse que tomes esta técnica como un juego, si lo hiciste con la mente abierta y concentrada, seguramente alguna información habrá aportado para que tengas más claro el por qué y el para qué de tu lesión.  


“¡Me quiero curara ya!” “¡Quiero volver a correr!”

A veces los tiempos del deseo no coinciden con el tiempo que requiere la maduración de su concreción.

Cuando parte de tu día y de tu vida está dedicada al disfrute del correr, dejar de hacerlo… la verdad que es un “bajón”. Pero como dice el refrán “si la vida nos da limones, hagamos limonada”

Si habitualmente corrés en grupo, una de las cosas lindas que nos da esta actividad son los compañeros y amigos junto a quienes corremos. Seguí viéndote con ellos, continuá compartiendo charlas, anécdotas, risas… hasta podes seguir yendo a las carreras para alentarlos en sus corridas.

Pensá también de qué otras formas podés disfrutar del tiempo que dedicabas a correr.

Tal vez podes aprovechar para practicar alguna otra actividad física, sí es que estás en condiciones de hacerlo y tu médico te lo autoriza.
A lo mejor ahora te viene bien para estar con aquellas personas queridas a las que cuando entrenás sin querer vas relegando por falta de tiempo.
Inclusive, podés hacer esas otras cosas que también te gustan pero que por falta de tiempo van quedando de lado.

Disfruta del correr y hacelo con alegría. Pero no hagas que tu única manera de disfrutar sea corriendo y que dependas del correr para ser feliz.

Hacé que el tiempo que te lleve reponerte de una lesión no sea un tiempo perdido.  En el artículo "Excelencia sin exigencia" vimos como puede ser contra producente exgirle al cuarpo más de lo que puede. No luches contra tus lesiones. Aprovecha también ese tiempo, amigate con lo que tengan que decirte, usalas a tu favor y seguramente aprenderás a curarlas más rápidamente,  a prevenirlas y principalmente: a disfrutar en salud tus próximas corridas!


Lic Juan Antonio Currado
Psicólogo. UBA – MN 15.548