Mitos y verdades sobre la hidratación del corredor

El agua es el medio en el cual ocurren todos los procesos químicos del cuerpo, lo que nos ayuda a asimilar nutrientes y mantenernos saludables, fuertes y con energía para funcionar. Ésta es la principal razón por la cual la hidratación es uno de los factores más importantes en la carrera; derribemos algunos mitos para entender su importancia.

Muchos deportistas corren con el objetivo de perder peso y, en el afán de acelerar el proceso, realizan ejercicio con mucho abrigo o envueltos en plástico para sudar más y perder más peso. Este es un mito que, además de falso, puede resultar peligrosos porque estas “técnicas” contribuyen a una progresiva deshidratación, pérdida de agua e incomodidad en la carrera. Es mejor correr con poca ropa, que sea ligera y transpirable.
  
En épocas de bajas temperaturas, utilizar distintas capas para mantenerse aislado del frío es la mejor receta para evitar resfriados y enfermedades, pero nunca se debe contribuir a la pérdida de líquido y, de hecho, es algo sobre lo que hay que estar muy atentos.
  
Hay que beber agua aunque no se tenga sed, tanto antes como después de entrenar. A medida que el cuerpo va perdiendo agua, baja el rendimiento, aparece la fatiga y disminuye enormemente la función cardiovascular y la termorreguladora, no sólo por la falta de agua sino también porque a través de la sudoración, se pierden electrolitos como el sodio y el potasio, que tienen funciones vitales para el corredor como contribuir a la contracción muscular y mantener los niveles de presión en la sangre para que el corazón bombee con mayor efectividad.
  
Cuando se pierde mucha agua a través de la sudoración, disminuye el volumen de sangre en los vasos, el corazón recibe menos volumen sanguíneo, bombea menos, y debe hacer un esfuerzo mayor para continuar en funcionamiento.

Para mantener los niveles de hidratación, es necesario ingerir medio litro de bebida isotónica después de cada entrenamiento; estas bebidas son las que conocemos como “deportivas”, porque aportan los electrolitos y minerales que se pierden a través del sudor.

La hidratación a través del consumo de frutas y verduras también es importante, por lo cual no es una mala idea realizar una colación con algún alimento de este tipo durante el entrenamiento.

Si la alimentación es más sana, la sangre se espesa meno porque se carga con menos residuos y toxinas, el hígado trabajará menos y se incrementa el número de glóbulos rojos en la sangre, lo que hace que el cuerpo en general esté bien oxigenado y responda mejor a los ejercicios.

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