Los beneficios de elongar y enfriar después del ejercicio

Así como calentar, bajar los decibeles y enfriarse también es parte esencial de correr. Si al terminar sentís ganas sólo de tirarte en el sillón, mejor no lo hagas. Elongar y enfriarse apropiadamente ayuda a que los músculos no se endurezcan ni duelan.
Enfriarse consiste en tomarse entre 5 y 10 minutos para relajar, trotando suavemente o caminando al final de una carrera o sesión de entrenamiento. Cuanto más vigorosa haya sido tu actividad ese día, más necesita el cuerpo bajar la temperatura. Estos son los motivos por los que hacerlo:
1. Previene los mareos
Enfriar con un trote lento hace que tu corazón vuelva a su ritmo habitual. Si, en cambio, solo terminás de correr en seco, los músculos paran pero tu corazón no se ajusta tan rápido y seguirá bombeando sangre a un nivel cardíaco alto que se estancará en las piernas, dejando otras áreas del cuerpo sin sangre, por ejemplo, el cerebro. Por eso se genera el mareo en muchos corredores luego de una carrera larga.
2. Reduce el dolor y las molestias en los músculos
Enfriar y elongar hará que desaparezca la tendencia de los músculos a ponerse tiesos luego del ejercicio. El malestar de músculos retrasado (DOMS) también desaparece.
3. Llevar un registro hará que puedas evaluar si realmente está funcionando esto de enfriar y desarrollar una rutina que funcione cada vez mejor para tu cuerpo.